Un barco fantasma, el Mary Celeste

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Un enigma maritimo, un barco fantasma, llamado Mary Celeste

Navegando sin tripulación en las aguas del Océano Atlántico, a unos 650 km al este de las Azores, el barco fantasma Mary Celeste fue encontrado el 4 de diciembre de 1872. No hay señales de vida a bordo y algunas de sus velas siguen izadas.

Tres semanas antes, con un cargamento que transportaba 1.700 barriles de alcohol crudo para la producción de vino, el barco de 30 metros de eslora había zarpado hacia Génova, Italia. El barco transportaba diez pasajeros; siete marineros experimentados, todos ellos considerados viejos leones marinos, el capitán Benjamin Briggs, su esposa y su hijita, una niña de dos años de edad.

Esta sombría historia, contada muchas veces, es uno de los mayores misterios marítimos de todos los tiempos y aún hoy, lo que le sucedió a la tripulación de la Mary Celeste no es completamente desconocido.

En su novela de 1884, titulada J. Habakuk Jephson’s Deposition (La declaración de J. Habakuk Jephson), el escritor Sir Arthur Conan Doyle se ocupó de este caso cambiando muchos detalles, entre ellos el nombre del barco al que renombró libremente.

Describe, entre otras cosas, que se encontraron comidas a medio comer, que el humo de los puros flotaba en el aire, que los botes salvavidas aún estaban a bordo, pero que la gente simplemente había desaparecido.

Esta ficción, aunque algo alejada de la realidad, despierta la imaginación del lector y plantea una serie de hipótesis sobre lo que realmente sucedió a bordo del Mary Celeste. Varias personas intentaron explicar el suceso utilizando pistas y testimonios recogidos de los que encontraron el barco.

En el otro extremo, algunos no dudan ni un segundo en culpar a la presencia de extraterrestres en la costa este del Atlántico. Las teorías abundan; serían monstruos marinos, piratas, terremotos submarinos e incluso el triángulo de las Bermudas al otro lado del océano. Sin embargo, es imposible confirmar o refutar cada una de estas hipótesis y, por lo tanto, todas son plausibles.

Un poco de historia sobre el barco fantasma Mary Celeste

Fue en 1860, en Nueva Escocia, Canadá, cuando se construyó el Mary Celeste, llamandolo Amazonas. Después de algunos accidentes y la muerte de uno de los capitanes a causa de una neumonía, el barco pasó a llamarse Mary Celeste.

Unos años más tarde, el barco fue vendido a un grupo de empresarios de la zona de Nueva York que querían utilizarlo para comerciar con vino. Después de adquirirlo, reequiparon el barco con una cubierta adicional para acomodar los barriles de alcohol.

Estas modificaciones no parecen haber molestado al capitán Briggs, que sin embargo decidió irse con su familia. Durante la década de 1880, los barcos de casco de madera como el Mary Celeste dieron paso rápidamente a los de casco de acero.

Esto probablemente explica por qué, en un esfuerzo por ahorrar dinero, el velero sólo tenía un bote pequeño como bote salvavidas. Otro hecho sorprendente es que parece que el capitán sólo se llevó un cronómetro, aunque es imprescindible disponer de la hora exacta para establecer la posición del barco en la latitud.

Los marineros sabios suelen traer varios cronómetros en caso de que uno de ellos no funcione correctamente. El Capitán Briggs, habiendo navegado muchas veces por las turbulentas aguas del Océano Atlántico, sabía que noviembre era un mes particularmente peligroso para los naufragios. Su cuaderno de bitácora indica que ha elegido un curso que le permitirá evitar las peores condiciones meteorológicas.

Es posible que un cronómetro defectuoso le haya hecho dudar de su posición. Según la última anotación en el registro, el capitán ordenó que el buque saliera el 25 de noviembre a primera hora de la mañana. El día anterior, extrañamente, había decidido cambiar de rumbo para pasar al norte de Santa María, la isla más meridional de las Azores.

Se desconoce la razón exacta. Sólo diez días después, un grupo de marineros de Dei Gratia vio el barco abandonado a la deriva hacia el este de las Azores. La barandilla fue removida en un lado del puente y el bote salvavidas ya no estaba allí. Algunas velas se rompen y otras se montan en la dirección opuesta al viento. Una cuerda larga se arrastra detrás del barco y el aparejo se encuentra en un estado de deterioro avanzado.

Mientras abordaban el Mary Céleste, los marineros de la Dei Gratia observaron que una de las dos bombas de sentina había sido desmantelada. Como el agua se filtra continuamente en las bodegas de los buques de casco de madera, debe ser bombeada regularmente para mantener la navegabilidad del barco.

Por lo tanto, las bombas son esenciales para el buen funcionamiento de este tipo de buques. Sin embargo, la sonda de muestreo indica una cantidad insignificante de agua en la bodega. Todo parece haber sido abandonado a toda prisa excepto el cronómetro, el sextante y los instrumentos de navegación.

A primera vista parece que el velero, aún en estado de navegación, fue abandonado repentinamente tras un suceso inexplicable. Los marineros que lo encontraron no tuvieron dificultad en traerlo de vuelta a Gibraltar para reclamar los derechos de rescate.

Un elaborado fraude

El Mary Céleste lo encontraron al este de las Azores

El estado de la escena sugiere, en primer lugar, que se trata de un crimen y que esa es la dirección en la que se dirige la investigación preliminar en Gibraltar. El capitán de la Dei Gratia y el capitán de la Mary Celeste eran buenos amigos y los investigadores sospechan que podrían haber desarrollado una historia para defraudar a las compañías de seguros.

Esto era común en los días de los barcos de casco de madera y fue el destino de la Mary Celeste en 1885 cuando quedó varado voluntariamente en un arrecife frente a Haití. Sin embargo, hay varios argumentos en contra de esta teoría.

En primer lugar, los miembros de ambas tripulaciones tienen un pasado impecable. Además, parece poco probable que el Capitán Briggs hubiera arriesgado la vida de su familia si hubiera sabido de antemano que tendría que abandonar el barco en medio del océano.

Los aseguradores acusaron a la tripulación de la Dei Gratia de haber liquidado a todos a bordo de la Mary Celeste y de haber arrojado los cuerpos en alta mar para reclamar derechos de rescate. No se detectó ningún rastro de violencia a bordo del Mary Céleste, lo que excluye inmediatamente un motín.

Varios rumores, que resultaron ser falsos, circulaban que una espada empapada de sangre fue encontrada en la camara del Capitán Briggs. Los investigadores finalmente dieron a la tripulación de la Dei Gratia el beneficio de la duda y se les cobraron gastos de rescate de una sexta parte de su valor.

Fuego a bordo

De camino a Génova, nos dimos cuenta de que algunos barriles de alcohol estaban vacíos cuando intentamos descargarlos. Sin embargo, resulta que las barricas vacías eran de roble rojo americano, una madera más porosa que el roble blanco utilizado habitualmente, lo que habría permitido que el alcohol se vaciara durante el viaje.

Es posible que al abrir las escotillas de la bodega, el capitán sintiera los vapores de alcohol y, en un estado de pánico, ordenara a todo el mundo que se subiera a la embarcación creyendo que la embarcación podía explotar en cualquier momento.

Siguiendo esta hipótesis, el capitán podría haber fijado la barca al buque mientras esperaba que el alcohol se evaporara. La cuerda se habría roto bajo el efecto de un fuerte viento que envio a la tripulación de la Mary Celeste a la deriva.

Sin embargo, la bodega principal del buque se encontró cerrada, lo que tiende a invalidar esta hipótesis. Sólo dos pequeñas escotillas estaban abiertas y no conducen directamente a la bodega. Si el maestro hubiera querido esperar a que el alcohol se evaporara, los marineros de la Dei Gratia habrían encontrado la bodega principal abierta.

Demasiada agua en la bodega

Una tercera hipótesis es que el capitán podría haber malinterpretado las sondas de muestreo y haber creído que el buque estaba lleno de agua. Con una sola bomba funcionando, podría haber llegado a la conclusión de que se estaba hundiendo.

El barco había transportado previamente cargas de carbón y no es imposible que los escombros y el polvo se hayan acumulado en las bodegas hasta el punto de obstruir las bombas. Con una lectura pobre y sin medios para bombear el exceso de agua, el capitán pudo decidir llevar a su familia a bordo de la barca y dirigirse a Santa María, que estaba cerca, dependiendo de la posición de la embarcación, como se indica en el cuaderno de bitácora.

Esa barca sobrecargada con diez personas se habría volcado o se habría sumergido cuando el mar se elevó, llevando a los viajeros de la Mary Celeste a la muerte.

Conclusión

Sin embargo, estas hipótesis no son más que conjeturas infundadas que intentan explicar y dar sentido a un acontecimiento inexplicable. Lo único que se puede decir con certeza es que la Celestial Mary fue abandonada no muy lejos de Santa María y que se desconocen las razones por las que un marinero tan experimentado como el Capitán Briggs metió a su familia en una peueña barca en medio del Océano Atlántico.

El triste destino de la tripulación de la Mary Celeste, por desgracia, permanecerá perdido para siempre en el mar.

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