Mitos y Leyendas Urbanas, los Fuegos Fatuos

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Aparecen con más frecuencia en los pantanos o en los cementerios. ¿Podría ser un espíritu que regresa de la muerte?. ¿Un fantasma?. Esta es la forma en que la gente solía ver este fenómeno físico.

En Francia, especialmente en las regiones de Normandía y Bretaña, los aldeanos pensaban que los fuegos fatuos eran fantasmas de mujeres que habían pescado toda su vida, condenadas a vivir en esta forma durante siete años para lavarse las heridas.

En Irlanda, los fuegos fatuos eran considerados almas malvadas que atraían a los viajeros a los pantanos para que los mataran.

En Quebec, la voluntad de Dios era un alma perturbada que vagaba por la noche. El color del fuego de la voluntad de Dios difería según el pecado por el cual el alma era condenada (rojo, azul, verde, amarillo…).

En los Estados bálticos, los fuegos fatuos serían en realidad faros que indicarían dónde se enterrarían los tesoros. Los tesoros serían custodiados por criaturas que utilizan el fuego para limpiarlos y hacerlos brillar!.

Cada lugar tiene su definición

En Inglaterra, son considerados como espíritus de fuego, se les llama “Jack With The Lantern” o “Will O’the Wisp”. Se les representa como niños que llevan linternas, que conducen a los viajeros perdidos al bosque o al borde de un precipicio. Cuando llegan al lugar fatídico, apagan sus velas y acaban con su presa.

En Gales, fuegos fatuos son espíritus que han venido a encontrar a un ser querido que está listo para morir. El tamaño de la llama corresponde a la edad del moribundo. Por lo general, una pequeña voluntad anuncia la muerte de un niño pequeño y viceversa.

En el lado italiano, los fuegos fatuos fueron comparados con espíritus malignos, demonios a los que les gustaba atraer con la luz a los viajeros para hacerlos caer en los precipicios. Para ellos, los fuegos fatuos eran almas que no podían, por una razón u otra, ir al infierno o al cielo. Especialmente la gente no bautizada.

Ciencia o espíritus

En realidad, el fuego fatuo es un brillo pálido y difuso que puede ser amarillo, azul o rojo. Vuela en el aire a poca distancia del suelo. Estos fuegos generalmente tiene la apariencia de una llama parpadeante que termina en una garza irregular que se asemeja vagamente a la corona de una granada. Se ve mejor en otoño con tiempo tranquilo. Desaparece cuando uno se le acerca y tradicionalmente se confunde con un espíritu maligno u otra criatura sobrenatural.

Científicamente, se cree que el fuego fatuo es un fenómeno que resulta de la oxidación del PH3 (fosfina) y del metano de la descomposición de la materia orgánica y que fácilmente se enciende cerca de una llamarada.

Estos materiales orgánicos producen gases que pueden inflamarse al entrar en contacto con el aire. Cuando una burbuja estalla, se produce una pequeña llama danzante llamada voluntad.

En los cementerios, es por lo tanto la descomposición de los cuerpos lo que puede dar, en raras ocasiones, estos famosos fuegos fatuos. En los pantanos, son los pastos los que se pudren y descomponen.

La ciencia no da explicaciones concretas

Sin embargo, no se ha adoptado oficialmente ninguna explicación científica, la que he citado aquí es la más probable y la más conocida.

También se dice que el clima tormentoso favorece su aparición… Posteriormente, los químicos aclararon el primer punto de vista asumiendo que el fuego fatuo proviene de la materia orgánica en descomposición, que libera grandes burbujas de metano, CH4, difosfina P2H4, hidrógeno fósforo (fosfina), PH3, que se enciende espontáneamente en el aire por una pequeña cantidad de hidrógeno fósforo líquido, PH2.

Esta explicación es probablemente cierta con respecto a la sustancia del fuego fatuo, ya que se dice que emana un cierto olor a fósforo al ir detrás de ella, pero no es coherente con los hechos hasta el final.

En realidad, el fuego fatuo no es un resplandor instantáneo; puede brillar durante diez, veinte, treinta segundos e incluso, raramente, durante varios minutos. No produce humo. No se enciende, ni siquiera oxida la hierba seca sobre la que se asienta.

Hay que admitir necesariamente que, en el gas que constituye el fuego fatuo, la proporción de hidrógeno de fósforo líquido o metano es demasiado baja para llevar la ignición espontánea al aire y que el meteoro brilla sólo con una forma de fosforescencia, como también sugiere el color. Pero entonces, ¿de dónde viene esta luz fluorescente?.

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