El Arca de la Alianza, los nazis tras la gran reliquia bíblica

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El poder de el arca de la alianza era lo que querían los nazis

Todos hemos escuchado hablar de ella, alguno mas que otros, ¿es una leyenda? ¿o una realidad?, es la historia de el Arca de la Alianza. También, muchos supimos de ella viendo “en busca del Arca Perdida”, la famosa película de Indiana Jones.

En esa película el doctor Jones, sigue la pista a los nazis, que intentan conseguir ese objeto de poder, al final lo consiguen en el “Pozo de las Almas”, en Egipto. La hipótesis con mas relevancia acerca del arca es la egipcia, también es la que cuenta con más seguidores.

Esta hipótesis hace pensar que el objeto pudo ser llevado hasta allá –o bien sustraído, siempre dependiendo de quien lo analice– tras haber sido depositado en el Templo de Jerusalén levantado por Salomón un buen tiempo atrás.

Hay considerablemente más, la película sí que acertó en algo: los nazis persiguieron este objeto de poder, como tantos otros. ¿Por qué razón?, pues…., por el hecho de que creían que podría ser utilizada como arma, dando un vuelco de este modo al devenir de la II Guerra Mundial.

El Arca es antojadiza, puesto que solo semeja obedecer a los escogidos por Yahvé, ese dios algo extraño que nos enseña el Viejo Testamento. El primer escogido fue Moisés y ahora este derecho pasó a Josué. Este es uno de los motivos esenciales por los que el pueblo no se volvió claramente contra el hombre que les sacó de Egipto.

Javier Martínez-Pinna nos cuenta en “Operación Trompetas de Jericó” que en el libro de Números se halla la prueba de que el Arca de la Alianza solo obedecía a Moisés en sus primeros tiempos, puesto que en una ocasión los israelitas se lanzaron a la batalla sin su apoyo y fueron derrotados notoriamente

Después, de haber fallecido Moisés, fue Josué quien tomó el relevo en el mando del pueblo, que se encaraba ahora a la conquista de la Tierra Prometida, que como es natural estaba habitada por una serie de pueblos que no se lo iban a poner nada simple.

Es en estos instantes donde se enmarcan espectaculares conquistas y batallas como la de la urbe de Jericó, cuyos muros cayeron merced a el Arca de la Alianza y a las trompetas que sonaron a lo largo de múltiples días en sus aledaños.

Tomar las escrituras al pie de la letra es un ejercicio peligroso –en ocasiones demasiado, puesto que se ha llegado a decir que el Arca era un objeto extraterrestre… Cada quien tendrá su opinión– pero es una realidad que continua estando vigente. La idea de el Arca de la Alianza como arma fue muy tenida en cuenta como uno de los elementos más enigmáticos, y a la vez, más estudiados desde el instante en que comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Los nazis comienzan a interesarse en el mundo oculto

La Deutsches Ahnenerbe, la Sociedad de Estudios para la Historia Antigua del Espíritu, que Heinrich Himmler impulsó en los primero días de julio de 1935, el cual era la cabeza visible de las temibles SS nazis, dio forma a un círculo interno de seguidores o bien “monjes guerreros” con los que se creo la Orden Negra, entusiastas de la fe nacionalsocialista basada en el paganismo germánico.

La Ahnenerbe pronto sería conocida como la Herencia de los Antepasados, y creció demanera rápida teniendo como objetivos restablecer las ancestrales tradiciones germanas o bien extender la repercusión de la raza germánica. Tenía gran cantidad de departamentos, llegando a exceder los cuarenta, como nos afirma José Lestaen en el libro, “El misterio nacionalsocialista”.

Entrar en la distinguida orden no estaba al alcance de cualquiera, puesto que el requisito mínimo era ser doctor universitario. La Ahnenerbe gozó de determinada independencia con respecto al régimen nacionalsocialista, tanta que no fueron pocas las ocasiones en que se mostraron contrarios a sus dictados. Pese a ello, la organización jamás fue castigada por proteger alguna postura diferente a la del nacionalsocialismo.

Algunos de sus especialistas eran ilustres figuras intelectuales de la época, siendo una lista extensa, había de todo, expertos en cultura, historia, arqueologías, y un gran etc… Este conjunto era de alguna manera la continuación de la Logia Thule.

Esa fue la sociedad esotérica que tanto influyó en Adolf Hitler y que le ayudo a escalar en la sociedad alemana de la época. Maestros esoteristas de la Sociedad Thule eran enormemente respetados en los círculos de poder del nacionalsocialismo, y estaban al frente de la Ahnenerbe.

Quizás el más enigmático y el mas poderoso era Hielscher, que poco a poco se ganó el favor de Hitler como guía espiritual en menoscabo de Karl Haushofer y que, según Lesta –en su libro–, se habría transformado en el Sumo Sacerdote de la nueva religión nacionalsocialista si estos hubiesen salido victoriosos de la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los grandes objetivos del Himmler y sus más próximos seguidores era suprimir la repercusión de los ritos católicos en aquella Alemania que regían, propagando por su parte la nueva religión neo pagana que concebían en la sombra.

Tal era el anti catolicismo de Himmler –algo curioso, teniendo presente que Alemania era un país ultra católico en los años anteriores al ascenso del régimen– que prohibía de manera expresa que ningún sacerdote de esta religión estuviese presente en el nacimiento o bien en la muerte de ningún miembro de la Orden Negra o bien la Ahnenerbe.

Así comenzarían las búsquedas de los objetos poderosos y el Arca de la Alianza

Desde el castillo de Wewelsburg, que fue restaurado desde 1934 por Himmler, se organizó una serie de expediciones a lo largo y ancho del planeta que procuraban conseguir el mayor número posible de objetos de poder que pudieran consolidar la hegemonía del nacionalsocialismo a escala mundial.

Ciertos ejemplos señalados son la Lanza de Longinos o Lanza del Destino –aquella con la que aparentemente se atravesó a Jesús cuando estaba crucificado– o bien el mismísimo Santo Grial, cuya vertiente medieval obsesionaba a Himmler, que siempre y en todo momento viajaba con un ejemplar del Parsifal de Wolfram von Eschembach consigo.

Pero no solamente se contaban objetos relacionados al cristianismo entre los deseos y objetivos de la Ahnenerbe, puesto que asimismo en esta categoría tenían cabida las calaveras de cristal de América Central o bien el martillo de Wotan, perteneciente al dios nordico de la guerra. Ahora lo que mas nos interesa es la búsqueda de el Arca de la Alianza, entendida otra vez como un factor determinante en el destino de la guerra.

Himmler se interesó en el recipiente de las “Tablas” pese a que la propia Biblia parecía lanzar el dato de que solo obedecía a los propósitos de los líderes de los israelitas. La pista que persiguieron fue conseguida por un miembro de las SS en Venecia, y estaba íntimamente relacionada con los legendarios templarios, los frailes guerreros que tanto poder acumularon a lo largo de las Cruzadas y que fueron suprimidos en los primeros años del siglo XIV.

La pista que dio inicio a la Operación Trompetas de Jericó

El Alto Mando de las SS y los miembros señalados de la Ahnenerbe sabían que no podrían emplear el Arca sin contar con un adorador del Yahvé/Dios de la Sagrada Escritura, alguien a quien el instrumento hiciese caso y que se aliara con los nazis. Por estarazón, Himmler encargó al héroe de guerra nacionalsocialista Von Kessler que diese con un aspirante.

Y lo logró, puesto que se encontró con un cabalista judío en Auschwitz al que le hizo una tentadora oferta: la libertad de su familia a cambio de utilizar el Arca de la Alianza para Hitler. El cabalista acepto, pero había algo mas, era que faltaba un pequeño detalle a fin de que el plan se pusiese en marcha. Evidentemente, este era sacar de su escondite el recipiente de las Tablas de la Ley.

Casualmente, España lanzó una nueva pista a seguir por nuestros buscadores de reliquias. En época medieval, este país fue un hervidero de conocimiento y un caso de convivencia entre las grandes religiones monoteístas, hasta el momento en que la reconquista fue recuperando el territorio y la influencia de judíos y musulmanes hasta el momento en que los dos grupos fueron expulsados.

En Toledo podría estar la clave, puesto que era considerada como cuna del conocimiento judío de la época. ¿Por qué razón interesaba a los nazis este entorno? Puesto que por el hecho de que creían que era allá donde podrían conseguir pistas sobre el “nombre secreto de Dios”, una fórmula precisa para desatar el poder de el Arca de la Alianza, y que estaba íntimamente relacionada con otro objeto de poder cuya historia se solapa muchas veces con la misma: “La Mesa de Salomón”. Según la que parece los judíos tenían conocimientos profundos sobre exactamente la misma y estos fueron legados de generación en generación.

En el momento en que este país se sumergió en los años de los años lúgubres de la guerra civil, José Lesta, en su libro nos cuenta que el jefe del servicio secreto nacionalsocialista, Wilhelm Canaris, visitó el Museo Arqueológico Nacional y se interesó por múltiples piezas de origen egipcio.

Según parece, la fragata española Arapiles llevó consigo desde el país del Nilo en 1871 una serie de piezas que despertaron la inmediata atención del líder alemán. Rápidamente, todas y cada una fueron retratadas y sacadas del museo por los nazis, nunca se supo mas de ellas.

Lesta asegura ahora que unas pocas semanas después, en 1938, empezó una extraña excavación en el norte de Egipto, bajo el mando del arqueólogo Herbert Braum, miembro de la Ahnenerbe. ¿Llegaron a hallar algo valioso?. Solamente hasta ese momento llega la pista.

Si bien es posible que los miembros del equipo que trataron de encontrar la reliquia no estuviesen totalmente desencaminados, puesto que existe la posibilidad de que efectivamente el Arca de la Alianza sí que saliese de Egipto. También es posible que estuviese involucrada con una serie de objetos que se utilizaban en rituales sagrados. Pero eso, es otra historia…

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