Un estudio científico lo confirma, tenemos vida después de morir

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Se ha efectuado un sorprendente estudio, hecho por la Universidad de Southampton, una importante y prestigiosa universidad del Reino Unido. En dicha universidad un total de 32 científicos -ni más ni menos- han estado investigando 2.600 casos de paro cardíaco con muerte y posterior reanimación.

Quiere decir, gente que falleció y se les dio por muerta -incluso hubo muerte cerebral-, y posteriormente fueron reanimados por los servicios de urgencias, que los consiguieron devolver a la vida.

El estudio evidentemente ha sido durante un largo periodo de tiempo, en el, los 32 científicos han recopilado todos estos datos, para llegar a una conclusión absolutamente sorprendente; la vida continúa después de la muerte, o eso es lo que han dicho, digamos que de manera oficial, la ciencia esta reconociendo -con un estudio muy intenso-, que algo sucede cuando nosotros nos vamos al otro lado.

Han hablado incluso que las experiencias cercanas a la muerte -las famosas FM-, lo que ven los testigos es el famoso túnel de luz, los guías misteriosos que acompañan a las personas, esa sensación de flotabilidad y viaje, todo ese tipo de experiencias que en este informe, afirman son reales.

Siempre se ha pensado que cuando el cerebro se para, estás clínica mente muerto, ya no hay marcha atrás, se prepara el corazón, hay unos segundos, un tiempo, una demora, y después se prepara el cerebro, pero cuando este se para ya no hay solución.

Sin embargo este estudio evidentemente hace referencia a muchas personas que han sido “milagrosamente” reanimadas, con lo cual la teoría de que cuando muere el cerebro, todo se ha acabado, parece no ser muy sólida.

Los que hablan de una experiencia dicen que tuvieron vida después de la muerte

Estas personas que han vuelto y han tenido vida después de la muerte, han contado experiencias muy peculiares, “sorprendentes”, esas experiencias que se han oído en alguna ocasión sobre personas que regresan de la muerte, pues es básicamente lo que los médicos, científicos, e investigadores han recogido en estas investigaciones y lo han plasmado en el estudio.

Evidentemente algunos testigos decían que veían una potente luz, “una impresionante luz brillante”, hablaban de una serie de presencias, de seres que los acompañaban en ese viaje al otro lado; en otras ocasiones contaban lo que ocurría en el quirófano, describiendo lo ocurrido en el lugar, el estudio muestra claramente, como aquellas personas después de haber muerto cerebralmente decían lo que habían visto dentro del quirófano y se acordaban perfectamente.

Hubo un caso concreto de una trabajadora social con 52 años, que fue declarada clínica mente muerta, esta mujer murió en la sala de operaciones, y de “manera milagrosa”, los médicos consiguieron recuperarla y reanimarla, esta mujer cuando despertó empezó ha contar una cantidad de detalles minuciosos, sobre lo ocurrido durante ese transcurso de tiempo.

Cuando los médicos escucharon lo que esta señora estaba contando, le dijeron que todo coincidía al cien por cien con lo acontecido, añadiendo que todo lo contado paso en el momento que se le dio por muerta. Abría que decir que existen muchas más casos de este tipo en el estudio, de vida después de la muerte, con las mismas características.

Uno de los científicos de este estudio -que parece ha dinamitado la teoría, que lo que nosotros teníamos eran alucinaciones cuando moríamos-, el principal investigador, el Doctor Sam Parnia, ha dicho lo siguiente: “Contrariamente a lo que se pensaba, la muerte no es el momento final, sino un proceso potencialmente reversible, que tiene lugar después de una serie de enfermedades graves o accidentes importantes, cuando suceden estos problemas, el corazón y los pulmones dejan de funcionar, el cerebro deja de funcionar, pero al parecer algo hay dentro de nosotros, que grava toda esta información para cuando sean reanimados, y recordarla perfectamente”.

Ahora si nuestro envoltorio físico, el cuerpo que tenemos muere, ¿como es posible que quede grabado todo esto?, y ¿donde queda grabado?, es una pregunta que también la ciencia se sigue haciendo.

Fuera de valoraciones científicas el ser humano siempre a percibido que tenemos algo mas

El Doctor Parnia afirma adicionalmente lo siguiente: “Siempre se ha pensado que estas experiencias eran alucinaciones o ilusiones que el cerebro produce cuando el corazón deja de latir, pero ahora podemos confirmar que no son alucinaciones, la experiencia es totalmente real”, y parecer tener poderosas razones para poder afirmar esto.

También ha dicho que: “El cerebro deja de funcionar aproximadamente a los 20 segundos, en el momento que hay una parada cardíaca, en ese tiempo todo aquello que pueda suceder para esa persona ya no existe, porque es más o menos como algo inexistente, ya no tiene vida, pero sin embargo ha habido personas”, y esto lo comenta el mismo Doctor; “que después de seis minutos de tener esa muerte cerebral se acordaban de todo”.

Evidentemente en este estudio los Doctores tampoco entrar en una serie de valoraciones filosóficas, religiosas, o de otro tipo, no, no entran en esas valoraciones, solo se limitan a decir que algo sucede al otro lado, y lo que sucede es una experiencia real, no es alucinación.

Esto nos lleva a hablar ya de otros Doctores, como Raymond A. Moody, quien durante muchos años estuvo estudiando estas experiencias, también habría que recurrir a las antiguas tradiciones, e incluso en el budismo, donde se hablaba del bardo o “estado de transición” del espíritu a través de esos mundos.

Tenemos que recurrir incluso a la iconografía pictórica de cuadros como el Bosco, que parece que nos recuerdan que algo ya sabían en aquella época. Desde el paleolítico o el neolítico esto ya lo sabían, hace miles y miles de años, lo único que ha ocurrido en nuestra época es que la ciencia había tapado todo, intentando justificar todo este tipo de cuestiones como alucinaciones.

Ahora, este equipo de investigación ha descubierto y dicho que lo que ellos ven es real, y nosotros lo cogeremos como mejor nos venga, el estudio esta ahí, y fuera de cualquier cuestión mística o transcendental, solo a nosotros nos queda decidir si creer o no.

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