Una insaciable y apasionada mujer, su amante y el marido

Las termitas son protagonistas de esta historia de Una insaciable y apasionada mujer, su amante y el marido

Un suburbio de París, abril de 1988, después de un arduo día de trabajo, Anri Schar, se entretiene leyendo el periódico, mientras disfruta de una cerveza en la sala de su casa, es entonces cuando ocurre algo increíble, se escucha un estrépito como el de madera partiéndose, e instantes después un hombre semidesnudo cae sobre el desprevenido Anri.

Tanto el dueño de casa, como el intruso ruedan por el suelo, y aún no se recupera de su asombro, cuando el otro quien viste únicamente un reducido calzoncillo, se levanta y corre a toda velocidad hacia la calle.

Al escuchar el ruido y los gritos de su marido, Catherine, una atractiva ama de casa de 39 años, quien se encontraba en la cocina preparando la cena, acudió a la salita, y al mirar el enorme agujero en el techo, supo que ya no podría mantener por más tiempo el secreto.

La confesión de una ama de casa, insaciable y apasionada

Llorosa y acongojada, confesaría a su indignado esposo, que aquel intruso que cayó de lo alto al ceder las tablas del techo, era Louis Olart, empleado de un supermercado cercano. Todo había comenzado allí en 1986, cuando el joven de 26 años enamoró a la insaciable y apasionada mujer, hasta lograr que ella cediera a sus deseos.

A partir de entonces iniciaron una fogosa relación, era tal la pasión represada en la mujer que ya no le bastaba con los furtivos encuentros semanales, y fue así como se le ocurrió acondicionar un amplio espacio en la buhardilla de su casa, a fin de amarse allí con su Romeo, esté tan apasionado como Catherine, aceptó.

Poco después, se instalaba en el pequeño pero confortable nido de amor adúltero, que ella había acomodado prácticamente en las narices de su incautó marido, tan pronto como Anri se ausentaba, Louis y Catherine, daban rienda suelta a su pasión en aquel espacio.

Una decisión beneficiosa para una insaciable y apasionada mujer

Eran tan insaciables que decidieron que sería mucho mejor para ambos, que el joven amante permaneciera allí todo el tiempo, a partir de entonces Louis, cómodamente instalado en el amplio espacio, olvidó su trabajo en el supermercado, ocupándose únicamente de ver televisión, leer revistas, comer muy bien, y por supuesto, hacer el amor a la insaciable y apasionada mujer.

Esto último lo hacían a toda hora, pero con tal sigilo y habilidad, que durante tres años el desprevenido Anri, ni remotamente sospecho que en el piso de arriba y directamente sobre su sillón favorito Katherine, le era infiel repetidamente.

Todo hubiera seguido tal cual, de no haber sido por las termitas, insectos tan insaciables en su apetito, por la madera, como lo eran aquellos amantes clandestinos por los placeres de la carne. Así estas termitas, se habían estado alimentando durante años, de las tablas que conformaban el suelo donde se alojaba Louis, el amante de Catering.

Sucedió lo que no esperaba ninguno de ellos

Ocurrió entonces, que ya casi completamente carcomidas, aquellas maderas cedieron bajo el peso del joven Romeo, justo cuando hacía sus ejercicios diarios para mantenerse en forma. Durante el litigio de divorcio, Anri Schar, declaro ante el juez; “para mí fue una terrible sorpresa cuando aquel hombre semidesnudo me cayo encima desde el techo.

Pero aún más doloroso, y humillante fue enterarse que se trataba del amante que su esposa había mantenido oculto, durante tres años en el espacio del piso superior. Por su parte la adúltera, insaciable y apasionada mujer, confesó al magistrado, que, había decidido traicionar a su marido, porque no tomaba en cuenta para nada la exuberancia de su naturaleza apasionada, y ella necesitaba satisfacer aquellos ardores a como diera lugar.

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